(Artículo publicado en la revista municipal “Vive Pozuelo” del mes de abril de 2012)
En un ayuntamiento como Pozuelo, con un gobierno con mayoría absoluta, o en el gobierno de España, en el mismo caso, cabe preguntarse ¿Para qué sirve la oposición?
Lo cierto es que, con la filosofía de los viejos partidos, no sirve de mucho, su único afán es oponerse. Basta que una propuesta venga de los otros para que se busquen argumentos contra ella, aunque sean argumentos sin sentido y aunque sea una buena propuesta.
No es nuestro caso; tanto en el congreso como en el ayuntamiento de Pozuelo, y allí donde UPyD tiene presencia, realizamos una oposición positiva, leal con las instituciones y sobre todo con los ciudadanos, votando cada propuesta en función de su contenido y no de quien la presente, y aportando soluciones a los problemas de los ciudadanos.
El mes pasado se celebró el aniversario de “la Pepa”, la constitución aprobada en Cádiz en 1812, auspiciada por un grupo de innovadores que, aun estando en minoría, consiguió llevar la iniciativa y transformar el antiguo régimen en un estado liberal, venciendo la poca capacidad de reacción de conservadores y renovadores.
Los partidos “grandes” van adoptando nuestras propuestas, aunque antes las hayan votado en contra. La devolución de ciertas competencias a la Administración central, la eliminación de duplicidades, el fin de los privilegios de los políticos, la fusión de ayuntamientos o la revisión del modelo de Estado, son ideas que habrá que poner en práctica tarde o temprano, por mucho que se resistan los partidos inmovilistas, porque son imprescindibles.
Así trabajamos también en Pozuelo, llevando al Pleno la voz de los vecinos, exponiendo sus problemas y aportando soluciones a los mismos. Esta actitud descoloca a los partidos viejos del gobierno y la oposición, pero nuestras ideas van calando y cada vez son más las propuestas ante las que no pueden negarse, a pesar de no ser suyas.
Está claro que las ideologías han fracasado en la tarea de resolver los problemas de los españoles, y es momento de empezar a utilizar las IDEAS, sin encorsetarlas en clichés ideológicos que limitan su utilidad.

